Javier Milei mostró esta semana su rostro más serio al referirse a la inflación de marzo, que alcanzó el 3,4%, aunque hoy parece preocuparle aún más la prolongación de la recesión económica.

¿una suelta de pesos para cambiar el clima?
Este viernes, el Banco Central flexibilizó nuevamente los encajes que los bancos deben mantener inmovilizados para otorgarles mayor margen para prestar dinero a sus clientes. La medida busca aliviar el endurecimiento monetario implementado por Milei el año pasado, cuando, antes de las elecciones, la población se desprendía de pesos para adquirir dólares. Esta disposición se suma a otra en la misma dirección: la reducción de las tasas de interés para facilitar el acceso al crédito por parte de empresas y familias.
A diferencia de lo ocurrido a fines de 2025, el dólar tiende a depreciarse a pesar de que los precios en la economía, representados por la inflación, registran una aceleración sostenida durante los últimos diez meses.
Milei ha constatado que, pese a que el Estado comenzó a comprar divisas para pagar deuda y fortalecer las reservas —algo que el Presidente siempre rechazó previamente—, el dólar no se eleva. Esta inusual simpatía de los argentinos por el peso permitiría al Gobierno adquirir aún más dólares sin aumentar el riesgo de una corrida cambiaria ni enfrentar los costos asociados a la esterilización de los pesos que comienzan a circular en la economía.
Estas tres medidas —flexibilización de encajes, reducción de tasas de interés y compra de divisas— podrían inyectar más pesos en la economía, pero ¿serán suficientes para frenar la recesión? Es difícil anticiparlo en este momento, aunque se sabe que Luis Caputo ha estado retirando los pesos que emite el Banco Central al comprar dólares. Para ello, lanza licitaciones para emitir deuda en pesos por montos superiores a los necesarios para cubrir vencimientos y, paralelamente, vende bonos en el mercado a fin de absorber pesos circulantes.
Esta semana, el periodista Ezequiel Burgo reveló en Clarín los cálculos del propio Gobierno respecto al ingreso de reservas. En la Casa Rosada estiman que, para agosto, el Banco Central habrá comprado 15.000 millones de dólares, el triple de lo adquirido hasta ahora y un 50% más de lo previsto por la entidad en diciembre. Dado que cada compra de dólares genera emisión de pesos, surge la pregunta: ¿qué harán Milei y Caputo con esos pesos a partir de ahora? ¿Los volcarán a la economía o continuarán absorbiéndolos? De optar por la primera opción, la magnitud del ajuste al plan económico será claramente perceptible.
El inicio del año no solo se ha visto opacado por la aceleración inflacionaria. Un informe de Empiria Consultores destaca que el desempeño económico irregular provocó una caída del 3% en la recaudación de impuestos vinculados a la actividad económica y un 4% en aquellos relacionados con el empleo. Esto se combina con un gasto público —en jubilaciones, Asignación Universal por Hijo y planes de ayuda alimentaria— que está en su mayoría indexado a una inflación creciente y que, tras los recortes realizados, resulta cada vez más difícil de reducir. En conclusión, no solo el repunte inflacionario complica el discurso oficial, sino que también pone en riesgo el superávit fiscal.
Esta compleja reconversión, que exige cálculos y ajustes diarios en un contexto económico global volátil desde la reincorporación de Donald Trump al poder, se lleva a cabo en un ambiente político que puede calificarse, sin rodeos, como caótico.
El Gobierno lleva 40 días prácticamente paralizado debido al escándalo que afecta al jefe de Gabinete y hasta ahora principal vocero del Presidente. Karina Milei, la funcionaria más influyente del gobierno libertario, está casi exclusivamente dedicada a mostrar gestos de apoyo hacia su protegido, Manuel Adorni. Día tras día, la hermana del Presidente impulsa la difusión de selfies que muestran a Adorni junto al Presidente, a ella misma y a otros ministros subordinados.
Estas imágenes transmiten un mensaje claro: “no importan las revelaciones periodísticas, sostendremos nuestro respaldo a Adorni”. El problema para el Gobierno es que en los últimos días la investigación judicial ha acelerado su ritmo. Fuentes vinculadas a la causa aseguran que los datos preliminares sugieren que Adorni no puede justificar sus gastos desde que asumió como funcionario con sus ingresos declarados.
Este conjunto de imágenes promocionales, y no las medidas que se implementan, las decisiones políticas que se adoptan ni los éxitos obtenidos, es lo que actualmente sostiene al jefe de Gabinete.
Todo esto sucede en el ámbito oficial de las redes sociales, que es el segmento más distante y restringido a retuits por obligación.
Mientras tanto, en los rincones menos visibles de la red social X, escenario de las internas de la pequeña burguesía libertaria, las sonrisas exhibidas en las fotos oficiales contrastan con los enfrentamientos entre los seguidores de Karina Milei y Santiago Caputo.
Aunque estas disputas tuiteras parezcan una forma novedosa de resolver conflictos políticos, ambos bandos se enfrentan por un botín propio del viejo régimen: los cargos en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires.
Se sabe que Agustín Romo dejará la jefatura del bloque de diputados de La Libertad Avanza para ocupar la vicepresidencia de la Legislatura. Por su parte, Juan Osaba, actual vicepresidente, pasará a liderar el bloque libertario. Un dato a considerar: Romo responde a Caputo, mientras que Osaba está alineado con el diputado nacional Sebastián Pareja, principal armador bonaerense de Karina y blanco constante de los
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