4 de agosto de 2026
Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina revela un retroceso en los indicadores sociales tras la desaceleración del crecimiento y la pérdida del impulso en los salarios reales.
La pobreza en Argentina volvió a subir durante el primer trimestre de 2026, alcanzando al 30% de la población, según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA. El relevamiento, que también situó la indigencia en un 6,5%, advierte sobre un cambio de tendencia tras el proceso de recuperación observado desde fines de 2024, destacando un deterioro particular en aglomerados urbanos como el Gran Resistencia y Concordia.
De acuerdo con las estimaciones del ODSA, basadas en microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, la pobreza avanzó 0,1 puntos porcentuales respecto al cierre de 2025, mientras que la indigencia escaló 0,4 puntos. Si bien la comparación interanual aún refleja una mejora frente al 31,4% de pobreza registrado en el primer trimestre de 2025, la consultora ExQuanti señaló que la evidencia sugiere el fin de la fase de recuperación, con un incremento de aproximadamente 1,3 millones de personas en situación de vulnerabilidad entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026.
Desigualdades regionales y focos críticos
El informe expone brechas geográficas profundas. Los niveles más críticos de pobreza se localizaron en Concordia (52,5%) y el Gran Resistencia (49,7%), seguidos por Posadas (42,6%), Gran Santa Fe (39,7%) y Corrientes (38,4%). La situación de indigencia es especialmente alarmante en el Gran Resistencia, donde el indicador escaló al 24,3%, duplicando ampliamente las cifras de otros aglomerados con dificultades estructurales similares.
Factores detrás del deterioro social
Agustín Salvia, director del ODSA, identificó una combinación de factores que explican este retroceso. En primer lugar, se observa una pérdida del impulso de los precios relativos: mientras la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 11,6% en el trimestre, el índice salarial total apenas creció un 8,6%. Esta brecha impidió que los ingresos familiares siguieran el ritmo de las líneas de subsistencia.
«Sin una generación de empleos productivos y protegidos que acompañe el crecimiento, será difícil consolidar una reducción sostenida de la pobreza en el corto plazo.»
A este escenario se suma el debilitamiento del mercado laboral. Aunque las tasas generales de empleo se mantuvieron estables, la subocupación subió 1,1 puntos y la informalidad alcanzó al 44,2% de los ocupados. Asimismo, la distribución del ingreso se volvió menos equitativa, con un coeficiente de Gini que pasó de 0,435 a 0,442, lo que indica que los beneficios del crecimiento no llegaron a los estratos más bajos de la pirámide social.
Una economía fragmentada
El contexto macroeconómico también muestra signos de agotamiento. El crecimiento del PBI se desaceleró drásticamente, pasando de un 5,8% interanual en 2025 a un 2,3% en el primer trimestre de 2026, con caídas significativas en la industria manufacturera (-1,7%) y la administración pública (-1,4%).
El informe de la UCA concluye con una advertencia sobre la estructura actual de la economía argentina, a la que define como «partida». Mientras sectores capital-intensivos como el agro, la energía y la minería sostienen avances, los sectores mano de obra-intensivos —comercio, industria y construcción— continúan en retroceso.
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