Antes de convertirse en Luli Pampín, Lucía Pérez Gerardi era una joven mendocina con sueños artísticos, aunque durante años tuvo miedo de mostrarse. Hoy, el personaje que creó hace una década es reconocido por millones de niños: sus canciones, videos y universo de fantasía la han consagrado como una de las artistas infantiles más populares de habla hispana.

Radicada en España desde los 12 años, Luli Pampín regresa a Argentina para celebrar sus primeros diez años de carrera con un gran desafío: dos funciones agotadas en el Movistar Arena durante las vacaciones de invierno. El 11 y 12 de julio presentará “Millones de gracias World Tour”, el espectáculo más ambicioso de su trayectoria, pensado para disfrutar en familia.
Detrás de estos grandes escenarios, las millones de reproducciones y el público internacional, el surgimiento de Luli Pampín fue una búsqueda personal. Lucía estuvo siempre vinculada al mundo artístico: de niña cantaba y bailaba frente al espejo, en un entorno familiar donde la creatividad tenía un lugar importante. Su abuela la acompañaba con castañuelas y su padre escribía poemas, pero durante años la frenaba el miedo a exponerse.
La maternidad fue el impulso que le permitió superar esa barrera. Al querer enseñarle a su primer hijo a animarse a hacer lo que deseaba, se dio cuenta de que ella también debía enfrentar sus propios temores. Así nació Luli Pampín, un personaje que comenzó como una forma de conectar con esa parte de ella que siempre estuvo presente y que se transformó en un fenómeno internacional.
En diálogo con Clarín, antes de subirse nuevamente al escenario porteño, Luli Pampín habló sobre el camino construido, la responsabilidad de trabajar para el público infantil y el desafío de mantener un éxito nacido en redes sociales durante una década.
“Me sigo sorprendiendo hasta hoy. Es impresionante ver que un niño que aún no habla pueda tirar besitos de Luli Pampín. Para mí, eso es increíble”, cuenta.
La artista sostiene que hubo un momento en el que comprendió que el personaje dejó de ser solo una idea propia para convertirse en algo que también pertenecía a las familias que la siguen. “Cuando vi a la primera persona disfrazada de Luli, ya sea una mamá o un niño en un cumpleaños, con una torta o una piñata, sentí una ilusión enorme”, recuerda. Y agrega: “Fue un proceso paulatino, no sucedió de un día para otro. Siempre es un escalón tras otro”.
Aunque muchas propuestas infantiles surgen de las redes sociales, no todas logran mantenerse en el tiempo. Para Luli, una de las claves ha sido nunca perder el disfrute por el proceso creativo. “Yo amo ser Luli. Amo hacer mi trabajo. Por eso siempre estoy pensando qué puedo crear nuevo, de qué puedo hablar, cuál será el mensaje del próximo show o de la próxima canción”, explica.
“El proyecto es no solo mi trabajo sino también mi hobby. Lo disfrutamos muchísimo, tanto yo como mi equipo, y eso se nota. Las familias lo agradecen porque es un apoyo para mamás, papás, abuelos y colegios”, añade.
Detrás de la energía que transmite en el escenario está Lucía, una mujer que también tiene días de cansancio y una vida cotidiana alejada del personaje. “No soy un robot. Todos tenemos momentos de energía y de agotamiento. Soy una mamá común que tiene días buenos y días malos”, reconoce.
Aunque distingue a la artista de la persona, siente que hay mucho de sí misma en Luli Pampín. “Así como es Luli, también soy yo. Crecí con cuatro hermanos, siempre jugando y haciendo bromas, y creo que eso se nota. Es algo muy natural”, afirma.
La maternidad ocupa un lugar central en su presente. Sus hijos no solo acompañaron el crecimiento del personaje, sino que forman parte del proceso creativo. “Muchas veces comparto con mi hijo una idea que ni siquiera es una canción todavía y él me da su opinión. Cuando la canción o el video ya están hechos, es súper crítico y eso me ayuda mucho”, comenta.
Su hija también es referencia del público al que apunta. “Me encanta verla disfrutar algunas canciones. Ahí imagino cómo lo vivirán otros niños”, explica.
Aunque desde afuera puede parecer una historia de éxito inmediato, Luli Pampín destaca que detrás de cada canción y video hay un proceso complejo. “Mucha gente piensa que trabajar en YouTube es sencillo y rápido, pero hay muchísimo trabajo en todos los aspectos”, asegura.
El mensaje, la canción, la producción audiovisual y cada detalle forman parte de una construcción que culmina cuando el contenido llega a los niños. “No lo siento como un sacrificio porque disfruto mi trabajo, sin embargo no puedo negar que he tenido días arduos de grabación. También me ha pasado estar mal de ánimo y tener que hacer el show igual, siempre mostrando mi mejor cara y energía”, revela.
Esa conexión con los niños es algo que valora especialmente. “Ellos son muy críticos y saben perfectamente lo que les gusta y lo que no. Por eso valoro tanto que decidan elegirme. Es algo muy real y sincero”, señala.
A pesar de vivir hace años en España, volver a Argentina tiene un significado especial para Lucía. “Siempre que uno emigra se lleva una parte de su país. Cualquier persona que emigra tiene el corazón dividido entre su tierra y el lugar donde se ha arraigado”, reflexiona.
En ese equilibrio, asegura que Argentina conserva un lugar fundamental. “La Argentina está muy presente en mi corazón. Es parte de mí, de mi infancia, de quien soy. Volver es increíble: estar con mis amigos, con mi familia, tomar mate en una plaza. Esa sensación tan argentina me hace sentir
Fm Factory 102.5 Mhz – Makallé – Chaco